TRACTATUS MÍNIMO SOBRE EL ASMA Y OTRAS COSAS.

11 06 2008

o de los “Peregrinos Inmóviles”

a STG

Sonido áspero, inconsciente, subterráneo, rítmico; si, si, hablo del asma, pero acaso la poesía no es algo parecido, no sabemos de donde aparece y parece incontenible; igual ahoga.

Escribo a este respecto porque mencionaba a Lezama Lima hace una semana y colgué uno de los fragmentos de su diario que se refería a Proust. Ambos hermanos del mismo mal, ambos acabados por el asma o iniciados por el asma.

Proust decía que su respiración, modificaba su puntuación y, por lo tanto, su escritura. “En Busca del Tiempo Perdido” si fue escrito gracias al asma, no sólo por lo referido por Proust en sus puntuaciones; es una causa directa de que Proust se enclaustrara y escribiera un portento de más de dos mil páginas. Claro, nos queda esa bella duda de a que se refería al hablar de la modificación en la puntuación: En los celos de Swann, en los paisajes, en el claustro de Albertina, en las intermitencias del corazón, en la compresión a posteriori, en las magdalenas, en recuperar el tiempo como se trata de recuperar aire; se que eso no es puntuación, pero sin duda si es un espasmo.

En cuanto a Lezama el asma también funcionaba como pertenencia y aún como consuelo, ser un suicida involuntario y sentirse cerca de otros grandes asmáticos desde Séneca hasta el ya mencionado Proust, Lezama se fue extendiendo como un bosque y no solo literariamente, fue creciendo aún físicamente y se volvió un sedentario, y al mismo tiempo un vagabundo imaginario, un “Peregrino inmóvil”.

Pero ellos no son los únicos escritores asmáticos, Gonzalo Rojas -ese “animal rítmico”- pertenece al grupo y me atrevo a asegurar que la maestría y la forma de encabalgar los versos de Gonzalo Rojas es muy asmática: es cortante, rechina y ronronea, es un jalar las palabras como si tratara de oxigenarse, una exhalación de turbulencia y leche. Escribir es “Contra la Muerte”, vivir con asma crónica, definitivamente, es vivir con la muerte guardada en el sistema respiratorio.

Otros más a los que les pasaba lista “La Dama del Alba” son : José Martí, Dickens, Elizabeth Bishop, Pita Amor, Chaplin, Dylan Thomas y sí alguien sabe de otros pues espero su inventario.

Cada uno con sus particularidades, con palabras ojerosas y llenas de contemplación. ¿Que se hace cuando no se puede correr? se contempla y se toman otros vehículos, más asombrosos y ágiles, bronquios imaginarios. Alguna solución terrible y bella como una tormenta de arena.

ASMA ES AMOR

                                  A Hilda, mi centaura.

Más que por la A de amor estoy por la A
de asma, y me ahogo
de tu no aire, ábreme
alta mía única anclada ahí, no es bueno
el avión de palo en el que yaces con
vidrio y todo en esas tablas precipicias, adentro
de las que ya no estás, tu esbeltez
ya no está, tus grandes
pies hermosos, tu espinazo
de yegua de Faraón, y es tan difícil
este resuello, tú
me entiendes: asma
es amor.

FRAGMENTOS.

2

Cuerpo que vas conmigo, piel

de mi piel, hueso de mi hueso, locura

de haber venido a esto, desde la madre

a la horca,

solo el Absoluto

es más fuerte que el leopardo,

3

un zarpazo, un ritmo,

no hay

otra hermosura comparable:

ni a la que besamos, ni

la que no alcanzamos a besar de prisa

de la aguja terrestre,

ni la majestad

del cielo y sus abismos, ni esta noche

tan

tersamente fragante

para yacer desnudos como vinimos

entre el fulgor y el éxtasis: como vivimos y nos vamos.

GONZALO ROJAS

***

Yo

tengo que yacer

quieto como una piedra

junto al tabique de hueso

del jilguero escuchando el

lamento de la madre oculta

y la oscurecida faz del dolor

que arroja el mañana como una espina

hasta que las matronas canten

y el turbulento recién nacido

me encienda su nombre y su llama

y rasgue el alado tabique

con su tórrida corona

y la oscuridad arrroje

de su costado y

la transforme

en luz.

DYLAN THOMAS

***

ONCE DE DICIEMBRE

Te pienso en la cama,

tu lengua mitad chocolate, mitad océano,

en las casas a donde llegas,

en tu cabeza como pelo de alambre,

en tus manos persistentes y también

en las barreras que carcomíamos, pues somos dos.

Cómo entras y tomas mi copa de sangre

y me unes y te llevas mi salmuera.

Estamos desvestidos. Desnudos hasta los huesos

y nadamos uno tras otro y remontamos y remontamos

el río, el río idéntico llamado Mío

y entramos juntos. Nadie está solo.

ELIZABETH BISHOP

***

CARTA DE MARCEL PROUST A SU MADRE

Mi querida mamá:

Jamás podré explicarte hasta qué punto me haces falta aquí. El mar que amas tanto, colores que te encantarían, un aire que no tiene nada en común con el del comedor, una temperatura que obliga a cada uno a refugiarse en los chales (no en las piezas, por cierto, frente a las cuales el comedor es un helero. Me veo obligado a dejar mi tragaluz entreabierto, lo que me oprime en las mañanas debido a la humedad, pero es imposible abrirlo cuando se desea y hay que decidirse en la noche si quiere abrirse). Habiéndote visto sufrir por el calor, siempre huyendo, durmiendo pesadamente, querría verte aquí durmiendo y respirando. Háblale a Robert sobre tu cansancio del otro día y sobre los más mínimos detalles de tu salud. Yo no le hablo porque no quiero intervenir y molestarte si lo supieras (y aunque no lo supieras). Pero piensa que vivo a tu lado con los ojos cerrados, que puedes tener dolores, cólicos nefríticos, y que pudiste tener la enfermedad de este invierno sin que yo supiera nada. Por lo tanto, dame siquiera la tranquilidad de hablarle en detalle a Robert. La felicidad y la pena han madurado su naturaleza como un fruto que se convierte en dulce después de haber sido más bien un poco ácido. De manera que su inteligencia y su encanto te aconsejarán conjuntamente. Estoy desolado por la muerte de Waldeck Rousseau y doblemente, porque sé que debes de estar triste. En realidad se presiente que estos últimos meses deben haber sido tan cruelmente silenciosos, tan amargos, más decepcionado y desencantado de la vida que termina que angustiado frente a la muerte. Hubiera preferido quizá un poco menos de estrépito en lo de la conversión. “En cuanto a los sentimientos cristianos, hermano”.Pero es muy inútil demostrar a la humanidad que la religión y la política nada tienen que ver entre sí, y que se puede ser severo con el clero y piadoso al mismo tiempo. Sólo que no creo que él lo fuese.
Mil besos tiernos, pronto efectivos,

Marcel

Desde que comencé a escribirte me he calentado y no tengo nada de asma. Como en una ópera, te inclinaste sobre mí mientras escribía y la dulzura de nuestra conversación borró los últimos vestigios de opresión. Creo que partiré mañana por la mañana. Pero habrá que partir temprano. Y como almorcé poco, tendré que comer algo y eso no me permitirá acostarme temprano. ¡Complicado!
Mil besos tiernos, Marcel

MARCEL PROUST


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