Conocí a Jorge Boccanera en un encuentro de escritores, hace ya un rato, en el año 2001 en la ciudad de Gualeguaychu, Arg, casi frontera con Uruguay.
Confieso que no sabía absolutamente nada de él cuando lo conocí, pero el parecía contento de platicar con un mexicano, bueno eramos dos -yo iba con una vieja amiga- era muy placentero estar con él, muy divertido, hablabamos de la revista que el dirigió acá: “PLURAL”, que tenía muchos problemas, por la actitud acaparadora de Paz y Cía. Platicabamos que ese monopolio literario de Paz y su grupo afecta hasta la fecha, que la calidad de Paz es indiscutible, pero que sin embargo, muchos de su grupo no merecía tantos beneficios como los que tenían -y que aún tienen- ,que no era una obra de esfuerzo sino de servilismo, y que eran como pequeños gangsters del medio literario, bueno el ya estaba ajeno desde hace tiempo del medio mexicano pero sin embargo recordaba los problemas con la revista plural.
Al margen de esto, compartimos muchas platicas sobre poesía, cantabamos uno que otro bolero, comiamos juntos y nos tomábamos unas “helodias” como el decía tratanndo de evocar los barrios del DF, intercambio y ponernos al tanto a cada palabra, una tentativa del recuerdo era cada encuentro; me regalo uno de sus libros que no quise leer hasta mi llegada a la Ciudad de México, fue una sorpresa agradable leerlos acá, las letras se impregnaron de intervalos y pequeñas despedidas.
Al final me di cuenta que sus poemas eran como unas mezcla de tangos y boleros un aire porteño y chilango al mismos tiempo, una necesitada comunión, de un ser que va y viene, que regresa y al mismo tiempo nunca abandona.
Los poemas de Boccanera son un estirar las manos como para darle más aire a los pulmones o de humo, es colmarnos de algo liviano, como si un amigo nos platicará algo en la mesa. Sirvan estas palabras rápidas como un choque de cervezas y un saludo.
ARDER
Cuando nos besamos trituramos un ángel.
Su última voluntad será nuestro deseo.
Tiempo habrá para escupir sus vidrios de colores,
su sombrero de plumas,
barajas manoseadas por tahúres y ahora
hay que hacerlo entrar,
ofrecerle licor (que él viene de morirse),
acercarle una silla (que lee en la oscuridad).
Dirá sus baratijas,
su forma de guiarnos al secreto de la vieja
estación.
Dirá que el vino está hecho de hojas secas,
que puede hacer un fuego con tu rostro y el mío.
(Ni un centavo de luz a su trabajo).
Cuando nos besamos desollamos un ángel,
un condenado a muerte que va a resucitar en
otras bocas.
No tengas lástima por él, sólo hay que hincar el
diente
y triturar al ángel.
Abrir tus piernas blancas y darle sepultura.
ELLA
Viene despacio
entra
tropieza con mi tos
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte
viene despacio
ordena mis silencios
desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos
viene despacio
a tender sus manteles de ternura
viene despacio
apenas hecha humo para no despertarme
se abre paso entre vasos arrojados al día
retratos de mujeres
noches de bronca y noches de ginebra
viene despacio
con su enchape celeste subiéndose a mis mástiles
viene despacio
entra
se arrodilla al borde de mi alma
y junta los fragmentos de mi risa
después… se vuela azul como la tarde.
ENVÍOS
Todo lo que se da llega a destiempo.
No existe otra manera.
Entre el ojo y la mano hay un abismo.
Entre el quiero y el puedo hay un ahogado.
Un país que asoma su cabeza deforme en una
carta,
y va a darse a destiempo, nada es lo que
esperabas.
Y lo que llega envuelto en papel de regalo se irá
sucio de odio.
Bailamos entre los escombros de una cita.
Dibujamos una taza de café en el desierto.
Vivimos de sumar y de restar:
lo que te da el amor, lo que te quita el miedo.
Al final nos entregan los huesos de un perfume.
Aún así persistimos.
En alguna montaña vive un pez resbaloso.
Entre números rotos se desliza una estrella.
NOTICIAS DE UNA MUJER CUALQUIERA
entramos a la pieza casi sin reconocernos
sus ojos eran pactos de ternura y violencia
yo la miraba todo el tiempo
habrá pensado en mi cansancio
habrá pensado -está borracho-
habrá pensado en irse pronto
habrá pensado tantas cosas
me acerqué a sus dos manos
sin dejar de mirarla
desde mi soledad hasta su boca
habrá pensado en enojarse
habrá pensado -no es un hombre-
habrá pensado ¿en qué quedamos?
habrá pensado tantas cosas
cuando entró el sol cuando se fue
desde mi boca hasta su adiós
y aún en el viaje de regreso
habrá pensado tantas cosas
habrá pensado tantas cosas.
GALERIA DE COSAS INÚTILES
El viejo leon de circo no distingue
entre un ruido cualquiera y un aplauso cerrado
Para él. todos son ruidos.
Para él, todos los hombres son payasos.
DE REPTIL MAGAZINE
Es inútil,
jamás encontrarías a este corazón de dinosaurio
porque has sido educada para el corazón de otras especies,
animales domésticos,
cuyo pelambre con aroma de cedro y azucena
es más que necesario es estas épocas,
gallinaceas de fastuosa cola,
plumaje verde con visos azules y dorados.
Un dinosaurio nunca ha sido ascendido en su trabajo
ni ha sido condecorado nunca,
ni siquiera ha protagonizado un film de amor.
Más bien resulta incómodo su abrazo,
ilegible su letra,
incomprensible su cuota de alcohol diaria.
Y lo que es más,
esta piel cuaternaria no comprendería nunca
las complicidades y pactos de hoy en día:
mente ágil,
disciplina
popuarum-progressio.
Yo bien se que es inútil,
quizás en otros días,
después del maremoto anunciado por los sabios ilustres,
antes del gran diluvio,
alguna vez,
quién sabe.
Pero ahora es inútil,
porque has sido educada para otros menesteres.
Nunca el insomnio cabalgando en esta música de besos,
encuentros insolentes,
el deseo de pastar en los campos prohibidos
y la entrega total, de cabo a rabo.
Ahora,
recoge con cuidado tus manecillas suaves y tus labios ociosos,
tu cabello de seda y esa voz aflautada entre sorbos
de té solía decir: “mañana es otro día”.
Ha de haber sido horrible para ti,
haberte visto envuelta de pronto en este embrollo.
Tamaño lío, haberte enamorado por un instante de este
corazón de dinosaurio.
Además,
nunca hubieras podido dormir con mis latidos como de clavicordio y de tormenta.
Con estos ojos tristes quién hubiera podido, mi pequeña.
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