ME ESTÁS MATANDO…

30 07 2008

Nouvelle Vague”, fue un interesante experimento cinematográfico, que hasta la fecha tiene frescura. Chabrol, Resnais y Truffaut Ocuparon las pantallas francesas para ofrecer visiones personales y experimentales, cine de bajo presupuesto y alta calidad.

Ahora hasta encontramos un grupo de Música llamado Nouvelle Vague que les rinde tributo. El grupo recupera el Punk, Hard Core y el New Wave de hace algunos ayeres y al final logra traerlos de vuelta y actualizarlos, el grupo también hace memoria.

Enmarcada en la “Nueva Ola” surge un trabajo desenfadado pero y al mismo tiempo lleno de retórica y sorpresa. La película es de Alain Resnais, pero esta cimentada en un guión de Marguerite Duras, que nos va llevando de la mano. Las tomas largas propias de la Nouvelle Vague están como hechas a la medida y podemos disfrutar la prosa diáfana y arrolladora de Duras.

En Hiroshima Mon amour cada palabra es un aliento, nada sobra, y al mismo tiempo es familiar, como sí algo dentro de nosotros nos hablara, nos preocupara y nos tocara el hombro para voltear. Hay una furia y al mismo tiempo apego y cariño. Como si fuera un recuerdo que llega de pronto, y a cada rato las palabras imitaran el sentido de la memoria – hilo conductor de la trama del film-.

Cada dialogo es como si trajéramos paraguas, pero nos sorprendiera una lluvia oblicua, de esas de las que no hay forma de guarecerse. Cada palabra nos moja los pies pero también es agua tibia.

La memoria y el pasado confluyen como una bomba atómica. Explosión interna y externa. El recuerdo y las deudas con el pasado van inflando un globo que nos explota en la cara. En Mon Amour todo es una constante vuelta.

Una de las definiciones del hombre es que es “un animal hecho de memoria”, y esta premisa se vuelve cierta en cada cuadro de la película. Las palabras de Duras vienen en una ola, avanzan desde lejos hasta que nos azotan, pero al final nos regresan a la orilla tarde o temprano.

Vale mucho la pena leer el guión de la película y el film tiene que verse en su idioma original, hay momentos llenos de ritmo -en su sentido más amplio- donde cada palabra se encuentra con cada imagen y en con ellas convive el mundo. Nos deja pasmados como si acabáramos de presenciar algo que se levanta triunfal y no sabíamos que estaba caído.

… te encuentro a ti.
Te recuerdo.
¿Quién eres?
Me estás matando.
Eres mi vida.
¿Cómo iba yo a imaginarme que esta ciudad estuviera hecha a la medida del amor?
¿Cómo iba a imaginarme que estuvieras hecha a la medida de mi cuerpo mismo?
Me gustas. Qué acontecimiento. Me gustas.
Qué lentitud, de pronto.
Qué dulzura.
Tú no puedes saber.
Me estás matando.
Eres mi vida.
Me estás matando.
Eres mi vida.
Tengo tiempo de sobra.
Te lo ruego.
Devórame.
Defórmame hasta la fealdad.
¿Por qué no tú?
¿Por qué no tú, en esta ciudad y en esta noche tan semejante a las demás que se confunde con ellas?
Te lo ruego…

ELLA: NADA.
De la misma manera que existe esta ilusión en el amor, esta ilusión de ser capaz de no olvidar nunca, también yo he tenido la ilusión ante Hiroshima de que jamás olvidaría.
…Igual que en el amor.


ELLA: También he visto a los supervivientes …y a los que estaban en el vientre de las mujeres de Hiroshima. He visto la paciencia, la inocencia, la aparente dulzura con que los supervivientes provisionales de Hiroshima se acomodaban a una suerte tan injusta que, la imaginación, generalmente tan fecunda, se cierra ante ellos.
Escucha… Sé… Lo sé todo. Todo sigue.

EL: No sabes nada.

ELLA: Las mujeres corren peligro de dar a luz niños deformes, …monstruos, …pero todo sigue. Los hombres corren el peligro
de verse atacados de esterilidad, pero todo sigue…
La lluvia da miedo. Lluvias de cenizas sobre las aguas del Pacífico. Las aguas del Pacífico matan. Han muerto pescadores del Pacífico. La comida da miedo. Se tira la comida de toda una ciudad. Se tira la comida de ciudades enteras. Toda una ciudad monta en cólera. …Ciudades enteras montan en cólera.
¿Contra quién, …la cólera de ciudades enteras ?
La cólera de ciudades enteras, tanto si lo quieren como si no, contra la desigualdad establecida como principio por ciertos pueblos contra otros pueblos, contra la desigualdad establecida como principio por ciertas razas contra otras razas, contra la desigualdad establecida como principio por ciertas clases contra otras clases.

ELLA: Escúchame…
Igual que tú, yo conozco el olvido.

EL: No, tú no conoces el olvido.

ELLA: Igual que tú, estoy dotada de memoria. Y conozco el olvido.

EL: No, tú no estás dotada de memoria.

ELLA: Como tú, también yo intenté luchar con todas mis fuerzas …contra el olvido. Y he olvidado, …como tú. Como tú, deseé tener una memoria inconsolable, una memoria de sombras y de piedra. Luché por mi cuenta, con todas mis fuerzas, cada día, contra el horror de no comprender ya en absoluto el por qué de recordar.
Y como tú, he olvidado…
¿A qué negar la evidente necesidad de la memoria…?