T.S.ELIOT -Un acercamiento a través de Groucho Marx-

2 07 2008


Leer a Eliot es como andar a tientas, entrar en la grandiosidad de la noche pero al mismo tiempo preocuparse por los tropezones. Asumo a Eliot como oscuro. Las razones pueden ser: la falta de claves como lector latinoamericano, los nudos ciegos de la traducción, la violencia metafísica de sus poemas o sus insinuaciones tan lejanas y cifradas. A pesar de esto, nada logra ocultar su poder, su palabra certera, Eliot fue un innovador, una olla de presión urgida por explotar y que exploto, salto en pedazos y dejo una mancha indeleble en la literatura.

Tal vez por esa y otras razones a veces parece muy arriba, en otro plano ya; al final el resultado es emocionante y retador aunque a veces desalentador, digo esto porque en la actualidad resulta muy poco leído T.S. Eliot, se nombra Waste Land se vuelve a nombrar y al final ¡No se lee!, me aventuro a esta aseveración que me daría tedio comprobar, pero no extender, lo mismo le pasa a Proust y A la recherche du temps perdu y al Ulises de James Joyce. Obras que salen a la plática en mesitas de café, pero cuando uno se aventura a preguntar, siempre resulta que no se leyó, pero que algunas partes si, o que son obras tan grandes e importantes que “hay que dedicarle su tiempo” tal vez todo un verano y ese verano no llega. Y si llega ese verano vamos a una librería y al tratar de comprar Waste Land , no hay ejemplares y pensamos que el libro es un clásico exitoso, pero resulta que no ha habido en mucho tiempo, simplemente no se surten y ni se editan; y más raro, hay libros sobre como leer a Eliot y Waste Land , ensayos de como leer un libro que no se encuentra y ya ni se vende, nuestra lectura es superficial “leemos de oídas”, por raro que parezca.

El asunto no es ese, trato de llegar al supuesto de que hay muchas razones y una expectativa extraña sobre un poeta de tan grandes alturas y que al final nos alejamos de él. Me imagino que todos caemos en este problema. Al leer la relación de T.S. Eliot con Groucho Marx, reconstruí a Eliot, le di otra vez su dimensión humana y recordé que la poesía es al final un reflejo nuestro, una memoria compartida, y sentí a Waste Land y Cuatro cuartetos y a las obras de Eliot otra vez acodadas en mi librero y calentando la habitación con sus palabras.

Cuelgo estas cartas como constancia y la promesa de que pronto trataré por separado algunas cosas tanto de Groucho Marx como de Eliot.

DE T.S. ELIOT

Abril 26, 1961

Querido Groucho Marx:

Le escribo esta carta para informarle que me dio un gran gusto recibir su fotografía. Pronto la pondré en su marco y la colgaré en el muro de honor junto a la de otros amigos como W.B. Yeats y Paul Valéry. Tal vez por cortesía me pide usted una foto. Sea por una cosa o por otra, no se salvará de recibirla, pues ya ordené una copia de una de las mejores. Se la dedicaré expresándole mi gratitud y asegurándole mi admiración. Debe saber que es usted mi personaje fotográfico más apreciado. Por eso me gustaría ocupar un lugar, aunque sea más humilde, en su colección.

Mi esposa y yo esperamos que cuando usted y la señora Marx vengan a Londres acepten venir a cenar a nuestra casa.

Sinceramente suyo
T.S. Eliot

PD A mí también me gustan los puros, pero no aparece ninguno en mi fotografía.

DE GROUCHO MARX

Junio 19, 1961

Querido T.S.

Su fotografía llegó en muy buenas condiciones y espero que usted se encuentre en las mismas.

No tenía idea de que fuera usted tan guapetón y no entiendo por qué no lo han invitado a hacer el papel protagónico en alguna película “sexy”. Esta negligencia es atribuible a la estupidez de los encargados de reparto.

Si voy a Londres me aprovecharé de su amable invitación y si viene usted a California espero que acepte la nuestra.

Cordialmente
Groucho Marx


DE GROUCHO MARX

Octubre 1, 1963

Querido Tom:

Si este no es su primer nombre ya metí la pata, pero creo que leí en alguna parte que su primer nombre es el mismo de Tom Gibbons, un afamado boxeador que alguna vez vivió en St. Paul.

No tenía idea de que andaba usted en los setenta y cinco años. Lo leí en un magnífico homenaje que le hicieron en la sección de libros del New York Times, el pasado 29 de septiembre. Si no la tiene usted, hágamelo saber y le regalaré mi ejemplar. Por cierto que lo ilustra la excelente fotografía que le tomó Gerald Kelly. Si juzgamos las cosas con base en ella, usted debe andar por los sesenta años con dos semanas.

En un párrafo del homenaje hablan de los muchos retratos que tiene usted en su estudio. Noté entre ellos una conspicua ausencia. Espero que se deba tan solo a una distracción de Stephen Spender.

Mi enfermedad, que hace tres meses mis tres médicos describían como leve, ha ocupado velozmente todo mi organismo. Me apena decir que los tres médicos tienen cierto interés en su bienestar económico. Por esta razón, y hasta el momento, me han sacado ocho mil dólares. Menciono estos hechos sólo para explicarle la razón por la que no podré ir en octubre. Sin embargo, allá por mayo o sus alrededores, espero estar en condiciones de devorar la comida gratis que usted me ha venido ofreciendo desde hace dos años.

Cariñosamente,
Groucho

DE T.S. ELIOT

Octubre 16, 1963

Querido Groucho:

No recuerdo de momento el nombre de Tom Gibbons, pero me parece importante si a usted le sirvió para recordar el mío…

Creo que Stephen Spender sólo mencionó las acuarelas y los óleos y no se refirió a las fotografías… Debo decirle que tengo en mi estudio la fotografía de un conspicuo e importante personaje que de inmediato es identificado por los visitantes y por mis amigos de ambos sexos…

Suyo
Tom

DE GROUCHO MARX

Noviembre 1, 1963

Querido Tom:

El nombre de Tom significa muchas cosas. Recuerdo a un famoso actor judío llamado Thomashevsky. Todos los gatos machos se llaman Tom salvo que hayan sido operados. En este caso serán neutrales, cosa imposible después de lo que ha pasado en Saigón y que anula la neutralidad.

Hay una vieja canción infantil que dice: “Tom, Tom, el hijo del gaitero”, etcétera. El tercer presidente de Estados Unidos se llamaba Tom (me refiero, por si ya se le olvidó, a Jefferson). Así que cuando le digo Tom significa que es usted una mezcla de campeón de box de peso completo, de gato callejero y de tercer presidente de Estados Unidos.

Acabo de terminar mi último libro: Memorias de un amante sarnoso. Casi todo es autobiográfico y hay muy poquita ficción. Dudo que perdure a través de los años, pero si usted se encuentra en un estado de ánimo “sexy” la noche en que lo lea puede ser que lo estimule hasta el extremo de no reconocerse a sí mismo y de revivir memorias olvidadas desde hace muchos años.

Existe la posibilidad de que vaya a Nueva York en diciembre.

Lo mejor para usted y para la señora Tom.

Suyo
Groucho

DE T.S. ELIOT

Junio 3, 1964

Querido Groucho:

Los periódicos publicaron su fotografía y dijeron que, entre otros motivos, venía usted a Londres para verme. Esto aumentó considerablemente mi prestigio en el barrio, de manera especial en la verdulería de la esquina. Obviamente me he convertido en un hombre importante.

Suyo
Tom


UNA CARTA DE GROUCHO A RUSSELL BAKER

Enero 21, 1965

Estoy triste por la muerte de T.S. Eliot. Mi esposa y yo cenamos en su casa hace varios meses. En esa ocasión me di cuenta de que ya no pertenecía a este mundo. Fue un hombre bueno. Este es el mejor epitafio que puede tener una persona…

Groucho

Traducción de Stan Hardy





PEQUEÑO CUADERNO DE VIAJE.

20 06 2008

Los meses y los días son Viajeros de la Eternidad.
-Matsuo Basho-

El verdadero viaje no es un recorrido, es otro. Es el que se queda en otra parte. Despedirse y odiarlo, o más bien, un oficio de desprendimiento, meter y sacar los pertrechos de la mochila como si con ello sacáramos nuestras dudas o certezas. Andar y alejarse es exteriorizarnos, separarnos de nosotros, porque por fin nos vemos desde afuera, por fin nosotros somos el espejo con nuestra cara.

Esa parece la iniciativa de Matsuo Basho es la sensación que nos queda. Basho alimenta ese órgano de viaje que debemos tener en la rodillas o atrás de los ojos que se quieren colmar, como si fueran un tarro de cerveza; ojos que quieren mirar hasta derramarse en si mismos.

Matsuo Basho en “Sendas de Oku” nos hace sentir que caminamos con él, de que uno es su aprendiz y que estamos allí y vamos escuchándolo como se escuchan las cigarras o los ríos, lo escuchamos como se cruza una ciudad a pie o se piensa que mañana se estará en otro lugar, un lugar tan nuevo como nosotros mismos al llegar.

Construir una cartografía con palabras. Un signo o una señal de transcurrir. Un viaje al fin, un viaje que inicia antes del viaje mismo, porque es pensarlo; desear perder el suelo para extrañar, intentar no volver, nada más intentar, porque es vano, uno avanza, pero al final… “siempre se vuelve al primer amor” –diría un tango- y el hogar entra en esa categoría. Pero ese es otro asunto, es la cola de la salamandra que se muerde a si misma, el viaje es no reconocer el techo donde despertamos y tener un instante de extrañeza todos los días, todo lo que se nos impregna en la piel y deja una impronta tan perdurable como un sendero ya por siglos caminado.

Matsuo BashoLeer “Sendas de Oku”, en esta época de cámaras digitales y videocámaras del tamaño de una cajetilla de cigarros, es que Matsuo Basho nos recuerde que a veces no hay recuerdo mas falso que un registro fácil y simple; que recordemos que un viaje no es sólo haber estado allí. Que nada de ello puede abarcar nada y que al final el turismo no existe. Estamos de paso en todos lados, somos un intervalo.

El libro no sólo es una obra maestra por ser de los pocos y casi de los únicos libros que en serio son un libro de viaje, además es una obra maestra por conjugar como nadie una excelente poesía y una prosa cristalina; es incatalogable, puro y único como un viaje iniciático.

Al final solo vemos el camino como quisieran los taoístas, no importa si llegaremos o adonde vamos; el camino ya es un final en sí, no más preguntas, ni esperas en la estaciones, ni retrasos del tren, todos se forma ante nuestros ojos, todo se concentra y lo que no es propio del viaje nos estorba.

Caminamos en las páginas de “Las Sendas de Oku” porque Basho construye una cartografía, la prosa y la poesía conviven y forman un paisaje, eso es “Sendas de Oku”, una prosa que se configura como un pequeño continente o una isla y la poesía que se vuelve un mar interno.

Un viaje al fin.

La mejor versión al Español es la hecha por Octavio Paz e Ikichi Hayashiya, el libro vale además por el excelente prólogo, notas e ilustraciones. De este libro precisamente les dejo unos fragmentos.

***

La posada de Soka

Sin muchas cavilaciones decidí, en el segundo año de la Era de
Genroku (1689), emprender mi larga peregrinación por tierras de
Oou. Me amedrentaba pensar que, por las penalidades del viaje,
mis canas se multiplicarían en lugares tan lejanos y tan conocidos
de oídas, aunque nunca vistos; pero la violencia misma del deseo
de verlos disipaba esa idea y me decía: “¡he de regresar vivo!”. Ese
día llegué a la posada de Soka. Me dolían los huesos, molidos por
el peso de la carga que soportaban. Para viajar debería bastarnos
sólo con nuestro cuerpo; pero las noches reclaman un abrigo; la
lluvia, una capa; el baño, un traje limpio; el pensamiento, tinta y
pinceles. Y los regalos que no se puedan rehusar… Las dádivas
estorban a los viajeros.

***

Kurozuka y la piedra

Torciendo a la derecha desde Nihonmatsu, fuimos a echar un
vistazo a la cueva de Kurozuka. Nos hospedamos en Fukushima.
Al amanecer salimos rumbo a Shinobu, para contemplar la piedra
con que imprimen los dibujos en las telas. La encontramos, medio
cubierta de tierra, en un pueblo en la falda de la montaña. Los
muchachos del lugar se acercaron y nos dijeron: “Antes estaba en
la punta del cerro pero las gentes que pasaban por aquí cortaban
las plantas de cebada, que luego machacaban con la piedra. Los
campesinos se enojaron y la echaron al valle. Por eso la piedra está
boca abajo”.

Manos que hoy plantan el arroz:
ayer, diestras, dibujos
imprimían con una piedra.

***

Sosiego en un templo de la montaña

En el Señorío de Yamagata hay un templo en la montaña llamado
Ryusyaku. Lo fundó el gran maestro Jikaku y es un lugar famoso
por su silencio. Como me recomendaron que fuésemos a verlo,
tuvimos que regresar a Obanazawa y caminar cerca de siete ri. El
sol no se ocultaba aún y pedimos hospitalidad en uno de los asilos
para los peregrinos que se encuentran en las estribaciones del
monte. Después subimos al santuario, que está en la cumbre. La
montaña es un hacinamiento de rocas y peñas, entre las que crecen
pinos y robles envejecidos; la tierra y las piedras estaban cubiertas
por un musgo suave y todo parecía antiquísimo. El templo está
construido sobre la roca; sus puertas estaban cerradas y no se oía
ningún ruido. Di la vuelta por un risco, trepé por los peñascos y
llegué al santuario. Frente a la hermosura tranquila del paisaje, mi
corazón se aquietó:
Tregua de vidrio:
el son de la cigarra
taladra rocas.

***

La despedida de la pareja de gaviotas.

A Sora se le ocurrió enfermarse del vientre. Tiene un pariente en
Nagashima en la provincia de Ise, y decidió adelantarse. Al partir
me dejó este poema:

Ando y ando.
Si he de caer, que sea
entre los tréboles.

La pena del que ya se va y la tristeza del que se queda son como la
pareja de gaviotas que, separadas, se pierden en la altura. Yo
también escribí un poema:

Hoy el rocío
borrará lo escrito
en mi sombrero.





TRACTATUS MÍNIMO SOBRE EL ASMA Y OTRAS COSAS.

11 06 2008

o de los “Peregrinos Inmóviles”

a STG

Sonido áspero, inconsciente, subterráneo, rítmico; si, si, hablo del asma, pero acaso la poesía no es algo parecido, no sabemos de donde aparece y parece incontenible; igual ahoga.

Escribo a este respecto porque mencionaba a Lezama Lima hace una semana y colgué uno de los fragmentos de su diario que se refería a Proust. Ambos hermanos del mismo mal, ambos acabados por el asma o iniciados por el asma.

Proust decía que su respiración, modificaba su puntuación y, por lo tanto, su escritura. “En Busca del Tiempo Perdido” si fue escrito gracias al asma, no sólo por lo referido por Proust en sus puntuaciones; es una causa directa de que Proust se enclaustrara y escribiera un portento de más de dos mil páginas. Claro, nos queda esa bella duda de a que se refería al hablar de la modificación en la puntuación: En los celos de Swann, en los paisajes, en el claustro de Albertina, en las intermitencias del corazón, en la compresión a posteriori, en las magdalenas, en recuperar el tiempo como se trata de recuperar aire; se que eso no es puntuación, pero sin duda si es un espasmo.

En cuanto a Lezama el asma también funcionaba como pertenencia y aún como consuelo, ser un suicida involuntario y sentirse cerca de otros grandes asmáticos desde Séneca hasta el ya mencionado Proust, Lezama se fue extendiendo como un bosque y no solo literariamente, fue creciendo aún físicamente y se volvió un sedentario, y al mismo tiempo un vagabundo imaginario, un “Peregrino inmóvil”.

Pero ellos no son los únicos escritores asmáticos, Gonzalo Rojas -ese “animal rítmico”- pertenece al grupo y me atrevo a asegurar que la maestría y la forma de encabalgar los versos de Gonzalo Rojas es muy asmática: es cortante, rechina y ronronea, es un jalar las palabras como si tratara de oxigenarse, una exhalación de turbulencia y leche. Escribir es “Contra la Muerte”, vivir con asma crónica, definitivamente, es vivir con la muerte guardada en el sistema respiratorio.

Otros más a los que les pasaba lista “La Dama del Alba” son : José Martí, Dickens, Elizabeth Bishop, Pita Amor, Chaplin, Dylan Thomas y sí alguien sabe de otros pues espero su inventario.

Cada uno con sus particularidades, con palabras ojerosas y llenas de contemplación. ¿Que se hace cuando no se puede correr? se contempla y se toman otros vehículos, más asombrosos y ágiles, bronquios imaginarios. Alguna solución terrible y bella como una tormenta de arena.

ASMA ES AMOR

                                  A Hilda, mi centaura.

Más que por la A de amor estoy por la A
de asma, y me ahogo
de tu no aire, ábreme
alta mía única anclada ahí, no es bueno
el avión de palo en el que yaces con
vidrio y todo en esas tablas precipicias, adentro
de las que ya no estás, tu esbeltez
ya no está, tus grandes
pies hermosos, tu espinazo
de yegua de Faraón, y es tan difícil
este resuello, tú
me entiendes: asma
es amor.

FRAGMENTOS.

2

Cuerpo que vas conmigo, piel

de mi piel, hueso de mi hueso, locura

de haber venido a esto, desde la madre

a la horca,

solo el Absoluto

es más fuerte que el leopardo,

3

un zarpazo, un ritmo,

no hay

otra hermosura comparable:

ni a la que besamos, ni

la que no alcanzamos a besar de prisa

de la aguja terrestre,

ni la majestad

del cielo y sus abismos, ni esta noche

tan

tersamente fragante

para yacer desnudos como vinimos

entre el fulgor y el éxtasis: como vivimos y nos vamos.

GONZALO ROJAS

***

Yo

tengo que yacer

quieto como una piedra

junto al tabique de hueso

del jilguero escuchando el

lamento de la madre oculta

y la oscurecida faz del dolor

que arroja el mañana como una espina

hasta que las matronas canten

y el turbulento recién nacido

me encienda su nombre y su llama

y rasgue el alado tabique

con su tórrida corona

y la oscuridad arrroje

de su costado y

la transforme

en luz.

DYLAN THOMAS

***

ONCE DE DICIEMBRE

Te pienso en la cama,

tu lengua mitad chocolate, mitad océano,

en las casas a donde llegas,

en tu cabeza como pelo de alambre,

en tus manos persistentes y también

en las barreras que carcomíamos, pues somos dos.

Cómo entras y tomas mi copa de sangre

y me unes y te llevas mi salmuera.

Estamos desvestidos. Desnudos hasta los huesos

y nadamos uno tras otro y remontamos y remontamos

el río, el río idéntico llamado Mío

y entramos juntos. Nadie está solo.

ELIZABETH BISHOP

***

CARTA DE MARCEL PROUST A SU MADRE

Mi querida mamá:

Jamás podré explicarte hasta qué punto me haces falta aquí. El mar que amas tanto, colores que te encantarían, un aire que no tiene nada en común con el del comedor, una temperatura que obliga a cada uno a refugiarse en los chales (no en las piezas, por cierto, frente a las cuales el comedor es un helero. Me veo obligado a dejar mi tragaluz entreabierto, lo que me oprime en las mañanas debido a la humedad, pero es imposible abrirlo cuando se desea y hay que decidirse en la noche si quiere abrirse). Habiéndote visto sufrir por el calor, siempre huyendo, durmiendo pesadamente, querría verte aquí durmiendo y respirando. Háblale a Robert sobre tu cansancio del otro día y sobre los más mínimos detalles de tu salud. Yo no le hablo porque no quiero intervenir y molestarte si lo supieras (y aunque no lo supieras). Pero piensa que vivo a tu lado con los ojos cerrados, que puedes tener dolores, cólicos nefríticos, y que pudiste tener la enfermedad de este invierno sin que yo supiera nada. Por lo tanto, dame siquiera la tranquilidad de hablarle en detalle a Robert. La felicidad y la pena han madurado su naturaleza como un fruto que se convierte en dulce después de haber sido más bien un poco ácido. De manera que su inteligencia y su encanto te aconsejarán conjuntamente. Estoy desolado por la muerte de Waldeck Rousseau y doblemente, porque sé que debes de estar triste. En realidad se presiente que estos últimos meses deben haber sido tan cruelmente silenciosos, tan amargos, más decepcionado y desencantado de la vida que termina que angustiado frente a la muerte. Hubiera preferido quizá un poco menos de estrépito en lo de la conversión. “En cuanto a los sentimientos cristianos, hermano”.Pero es muy inútil demostrar a la humanidad que la religión y la política nada tienen que ver entre sí, y que se puede ser severo con el clero y piadoso al mismo tiempo. Sólo que no creo que él lo fuese.
Mil besos tiernos, pronto efectivos,

Marcel

Desde que comencé a escribirte me he calentado y no tengo nada de asma. Como en una ópera, te inclinaste sobre mí mientras escribía y la dulzura de nuestra conversación borró los últimos vestigios de opresión. Creo que partiré mañana por la mañana. Pero habrá que partir temprano. Y como almorcé poco, tendré que comer algo y eso no me permitirá acostarme temprano. ¡Complicado!
Mil besos tiernos, Marcel

MARCEL PROUST